Puerta de Alcalá

“Y ahí esta…ahí esta… La puerta de Alcalá!! Ahí está ahí está viendo pasar el tiempo… La puerta de Alcalá” Quién no ha entonado la estrofa de esta canción, compuesta por Bernardo Fuster y Luis Mendo, entregada al mundo en 1986 por Ana Belén y Víctor Manuel, también llevada a la escena musical por el reconocido grupo Mecano. Sin duda una pieza que explica a la humanidad el significado cultural, artístico e histórico de uno de los monumentos más emblemáticos de Madrid, la Puerta de Alcalá.

Marcada por un estilo neoclásico, tiene 43,967 m (frente) por 21,946 m (altura), la Puerta de Alcalá de Madrid es un bien universal, que se imponte con sus cinco arcos adornados, acompañadas de varias esculturas sin faltar el Escudo de España, es el primer Arco del Triunfo del continente europeo, desde la culminación del Imperio Romano. Y desde 1976 Patrimonio de España.

Historia de la Puerta de Alcalá

La puerta monumental está ubicada en la Plaza de la Independencia, se comenzó a construir en el mandato de Carlos III 1769 e inaugurada en 1778, obteniendo su nombre por estar en la vía rumbo Alcalá de Henares, dando el acceso a la Villa de Madrid. Un siglo más tarde se convertiría en Plaza.

La Puerta de Alcalá es una de las cinco antiguas puertas reales que daban acceso a la ciudad de Madrid, como una dama otorga la bienvenida a los visitantes y habitantes, marca el centro de la rotonda de la Plaza de la Independencia.

Actualmente es una puerta monumental que se encuentra ubicada junto a la Fuente de Cibeles y el Parque del Retiro. Su diseño y obra creación del arquitecto italiano Francesco Sabatini.

Su ubicación definitiva fue hasta finales del siglo XVIII cuando toma mayor relevancia en el pueblo madrileño, y a finales del siglo XIX ya era considerada unos de los iconos más característicos de la ciudad.

En especial, la Puerta de Alcalá ha servido como soporte para todo tipo de manifestaciones políticas y artísticas, es una pieza de especial condición que la hace apetecible conocer y admirar.

En la edad media el castro defensivo situado en la posición del antiguo Alcázar hizo que se construyera una muralla defensiva a su alrededor. Hubo un tiempo que las puertas principales permanecían abiertas hasta las diez de la noche en la época de invierno y en el estío una hora más debido a la mayor longitud del día. Tras este horario, sólo en caso estrictamente necesario, un retén permitía el paso.

Mientras los portillos se abrían a las primeras horas del día y se cerraban con la puesta del sol, quedando cerrada toda la noche. La dignificación de los accesos a la Villa era un claro objetivo en la mejora del urbanismo de la ciudad.

Se recuerda que desde finales del siglo XVI tenía entre sus muchas funciones la de ofrecer una cañada real (la Cañada Real Galiana), por la Puerta pasaban los rebaños de ovejas trashumantes, como cientos de relatos que solo ella guarda.  Y así es ella, que se convierte en la fiel testigo de generaciones pasar y en su canción en su nombre se seguirá escuchando: “Miro de frente y me pierdo en sus ojos Sus arcos me vigilan, su sombra me acompaña. No intento esconderme nadie la engaña. Toda la vida pasa por su mirada…” La Puerta de Alcalá sin duda una obra de gran interés, de visita obligada y reconocimiento a su insigne trabajo de custodia cultural.

 

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